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Laponia es un nombre que suena familiar
a mucha gente, pero... ¿dónde está
exactamente? Oficialmente es una región europea
repartida por los estados de Rusia, Finlandia,
Suecia y Noruega. En la parte noruega, que
es la que nos ocupa, corresponde a los condados Nordland,
Nord-Trøndelag, Troms y Finnmark,
siendo este último el único lugar de la
Laponia noruega donde se puede oír
la lengua propia de este pueblo, y la ciudad de referencia
de los lapones en Noruega sería Narvik.
El pueblo lapón, autodenominado “sami”,
ha sido reconocido sólo recientemente (entre
finales de los años ochenta y principios de los
noventa) en los países por los que se extiende
la región —con la excepción
de Rusia—, pero ha sufrido a lo largo
de su historia continuas conquistas y explotaciones
despiadadas de su territorio y minas.
Los samis (en realidad no gustan de
la denominación de “lapones”,
despectiva en las lenguas de los países donde
están asentados y actualmente tabú en
estos mismos idiomas) son un pueblo cuyas creencias
se basan especialmente en el chamanismo,
es decir, el convencimiento de que todo lo que se halla
en el mundo contiene un alma, aunque
en los últimos siglos se ha ido extendiendo el
cristianismo. En cuanto a su idioma, parecido en origen
al finés, en realidad está dividido en
muchos dialectos, y la cantidad de población
que los habla es alarmantemente baja. Pero siguen dando
mucha importancia a su cultura, tradicionalmente ligada
a la naturaleza y las actividades de la caza
y la pesca.
Turísticamente, la mal llamada
Laponia, aunque al fin y al cabo es su forma más
extendida, es interesante por la extrema belleza
de sus paisajes, que no pierden fuerza a pesar del intenso
frío y la eterna nieve, donde veremos tundras,
pantanos, renos alimentándose de musgo y fenómenos
tan sobrecogedores como los largos períodos de
luz permanente y su contrapartida invernal de oscuridad,
además de las famosas auroras boreales. El Cabo
Norte, el límite septentrional del continente
europeo, cuyo museo está en Honninsgvåg,
es uno de los puntos de referencia de esta frontera
entre la tierra y el hielo. En la localidad de Kirkenes
podremos disfrutar de un viaje en trineo tirado por
perros e incluso por renos, o una excursión
nocturna con aurora boreal incluida, y si somos
atrevidos podemos hacer unas carreras con motos de nieve.
También son interesantes las muchas localidades
que ofrecen actividades relacionadas con la naturaleza
en un territorio tan grande y escasamente poblado, como
son Alta (donde se ve mejor la aurora boreal); Karaskoj,
donde se encuentra el parque cultural sami; o Nordkyn,
donde cazaremos y pescaremos en el hielo puro.
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