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La capital de Noruega, Oslo, es al
mismo tiempo el municipio más poblado del país,
con más de medio millón de habitantes,
más de una décima parte del total del
estado. Fundada en el siglo XI y llamada durante la
Edad Media (y hasta entrado el siglo XX)
“Christiania” y renombrada “Oslo”
en los años 20 del siglo pasado, la capital noruega
está rodeada por montañas y tiene en su
interior 40 islas y cientos de lagos, además
de ríos. En cuanto a su clima, si bien es de
los más cálidos del país,
llegando en verano a superar en algunos momentos los
30ºC, los inviernos (de octubre a mayo) son en
esta ciudad bastante duros, hasta el punto de hacer
descender los termómetros hasta los 20 grados
bajo cero.
Como capital de Noruega que es, en
Oslo se encuentra la sede del gobierno del estado, del
parlamento y de la residencia del Rey, en estos momentos
Harald V. En cuanto a su división
por distritos, algunos de los más destacados
son Grünerløkka, repleto
de bares, cafeterías y zonas verdes; Gamle Oslo,
que es la parte medieval de la ciudad y que contiene
unas muy visitadas ruinas de aquellos tiempos, como
por ejemplo las de la Catedral de San Hallvard,
además del museo dedicado al pintor Munch; el
pequeño distrito de St. Hanshaugen, donde se
halla un interesante parque construido en el
siglo XIX; o el lujoso Frogner y sus museos,
entre ellos el de los barcos vikingos, y los jardines
más extensos del municipio, que llevan el nombre
del distrito y que contienen, a su vez, el Parque
de Vigeland, sembrado por cientos de esculturas.
Además de éstos, los barrios más
recomendables, están los más nuevos (y
por lo tanto históricamente poco interesantes)
como el de Søndre Nordstrand,
y las zonas menos pudientes y seguras, como Alna
y Grorud. Pero si tenemos pensado irnos a vivir
a esta en general bonita ciudad no deberíamos
olvidar que es una de las más caras del mundo
en cuanto a bienes y servicios, si bien los precios
de los pisos están por debajo de los de otras
ciudades europeas.
Entre los lugares de interés
turístico se cuentan el Palacio Real, los mencionados
parques y museos, el Ayuntamiento de la ciudad (donde
se entregan los Premios Nobel anualmente), la zona de
Holmenkollen, a las afueras, donde se puede practicar
el esquí (especialmente los saltos), el museo
de ciencias naturales y su jardín botánico,
de la Universidad de Oslo, o la Fortaleza
de Akershus, instalaciones de ámbito
militar desde hace varios siglos que dan nombre a la
provincia de la que es capital también
Oslo y que contienen un museo dedicado a la
resistencia de Noruega en la Segunda Guerra
Mundial, en la que la ciudad fue castigada
por el nazismo.
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