La región de los fiordos noruegos es una de
las zonas con más atractivo de este país,
y están incluidos en la lista del Patrimonio
de la Humanidad de la UNESCO.
No hace tanto que la península escandinava
estaba cubierta de hielo, unos 20000 años,
y fue en aquella época cuando se crearon los
fiordos y el resto de estructuras glaciares que hoy
conforman el paisaje noruego. Estos valles, formados
cuando un glaciar llega al mar y se derrite,
suelen ser estrechos, largos y de gran profundidad,
bordeados por empinadas montañas. Cada
fiordo goza de su peculiar belleza y también
nos los podemos encontrar anchos y que llegan a fertilizar
tierra agrícola.
La capital del reino de los fiordos es Bergen.
Tomándola como punto de partida podremos admirar
los de Nordfjorf, Hardangerford, la meseta montañosa
más extensa de Europa, y Sognerfjord,
cuya tradición es el Fiordo de los Sueños,
el más largo, de unos 200km, y el de más
profundidad, unos 1300m. Así como el
Parque Nacional de Jotunheimen, uno de los
siete parques naturales de los que se puede disfrutar
en Noruega, donde se sitúa Galdhopiggen,
la montaña de más altitud, con 2469m.
En la ciudad de Bergen se localiza Bryggen,
un muelle hanseático, que también está
incluido como Patrimonio de la Humanidad
de la UNESCO. De entre todos los
fiordos los de Geirangerfjord y Nær?yfjord
son los de más notoriedad, sus espectaculares
paisajes son fruto de sus estrechos y empinados rocosos
montes que tienen hasta 1400m sobre el nivel
del mar y unos 500m bajo el nivel de éste.
Así mismo, cada uno alcanza una extensión
de más de 500m². Además entre ellos
se encuentra el mayor glaciar del continente europeo,
Jostedalsbreen.
Para poder disfrutar de estos parajes las alternativas
son muy diversas, no únicamente se puede gozar
de la naturaleza virgen, podemos hacer des de turismo
rural y cultural hasta realizar cruceros, donde mientras
se navega se pueden visualizar las impresionantes
cascadas por donde el agua fluye y cae des de lo alto
de las laderas de las montañas hasta
el fiordo. Así como realizar una gran
variedad de deportes acuáticos como la canoa
o el kayak, y cómo no, la
pesca, actividad tradicional del país y uno
de los deportes más practicados, puesto que
se dispone de una gran cantidad de peces, los más
típicos son las variedades árticas como
el bacalao y el fletan, la fauna marina
más destacable de los fiordos, así como
los salmones fluviales. Otra alternativa es el deporte
de aventura como realizar el barranquismo
y el rápel por las cascadas creadas hasta los
fiordos. Y sin duda explorar los distintos
glaciares de la zona a través de las
distintas rutas o bien esquiar en verano.